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    Tras el ingreso del Grupo Luksic a la propiedad de Canal 13, y luego de que se concretara el extenso proceso de venta de Chilevisión al gigante mundial de las comunicaciones, Time Warner, los analistas de medios se están preguntando cuánto cambiará el escenario de la televisión abierta.;
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    “Desde la ficción busco dar a conocer el conflicto mapuche”
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    “Yo cantaba en los actos del colegio y mi mamá se sentaba sólo a mirarme”
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    Derecho a manifestarse, a materializar el espacio público en las calles. Desde la libertad de expresión y desde una perspectiva de derecho, salir a las calles, vivir la experiencia, estar con otros por una causa común, vinculándose con los sentidos de construir ciudadanía.
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    Por Sol Díaz.
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La tala de bosques submarinos es una catástrofe medioambiental que no se ve

El jueves 2 de septiembre de 2010 0 comentarios

Por César Villarroel.

Avanzo horizontal y tranquilo por el fondo. Llego a los pies de una gran sombra que a contraluz parece un espigado y tranquilo gigante. Me acerco un poco más y en su base observo una maraña naranja de delgados tubos que la sostienen. De forma irregular, esta sombra crece hasta la superficie. Grandes hojas se recogen y estiran. A su lado hay otra y otra y muchas más. Así se va conformando un caleidoscopio submarino lleno de recovecos, cuevas y pasajes que cambian su luminosidad al ritmo de la corriente.

Decenas de especies de seres vivos se cobijan dentro de este bosque. Un cardumen de pequeños peces escapa de mi presencia camuflándose rápidamente; pequeños camarones y jaibas asoman por entre sus hojas; más allá vuela silenciosa una raya mientras las posturas de locos y los núcleos de choritos parecen observarla.

Emerjo con la sensación de haber visitado un jardín submarino repleto de vida. Recuerdo mis caminatas por el Parque Nacional La Campana y por sus bellos bosques nunca vi tanta vida como en estos treinta minutos sumergido en este pequeño micromundo.

Regreso tras un par de meses, me sumerjo y ya no está. La vida que tanto me impresionó por su variedad, color y belleza ha desaparecido. En su lugar quedan blancas piedras labradas por el agua. Han sido invadidas por formaciones alienígenas de erizos negros. El paisaje se vuelve árido y agreste hasta perderse en el azul.

Un 60% de los bosques submarinos del mundo están disminuyendo de superficie. Y Chile no es la excepción. Bucear en ellos es algo mágico, pero más importante es la función que cumplen desde antes que el hombre pisara la tierra. Protegen la línea de la costa y su biodiversidad; secuestran CO2; reciclan nutrientes y contaminantes; producen oxígeno y son la zona de puesta y cría de un incalculable número de peces. Más de 120 especies han sido asociadas a sus discos básales y dependen de estos bosques submarinos para su sobrevivencia y desarrollo.

Razones como los cambios en los ecosistemas derivados de la sobre pesca; el aumento de vertidos de nitrógeno, fósforo y materia orgánica; las construcciones de puertos, espigones y otras infraestructuras en el litoral; así como la pérdida de oxígeno de las aguas costeras y el calentamiento global, son factores que influyen, pero su daño es mínimo comparado al barreteo (sacarla desde su base con una barreta), operación que no les deja posibilidades para recuperarse. y práctica muy habitual en nuestras costas.

Chile es uno de los países latinoamericanos que más biomasa de alga genera para la industria de las algas marinas en el mundo, la que se enfoca en la producción de harina de algas, fertilizantes, cosméticos, combustibles y alimento, tanto para cultivos como para consumo humanos, especialmente en Asia. Por ejemplo en los helados se utiliza el alginato para inhibir la formación de grandes cristales de hielo y mantener una textura suave. También se utiliza en la producción de cremas, tintas de impresión textil y productos de odontología.

Sin embargo, es el cultivo del abalón japonés el se lleva la medalla de oro como la principal causa de su extracción, ya que requiere gran cantidad de algas para su alimentación.

Una pésima fiscalización y una impresionante falta de legislación al respecto, con cientos de millones de dólares al año transados sobre las miles de hectáreas barreteadas y penosamente mal pagadas a los extractores, es lo que nos está quedando de nuestros bosques submarinos, eliminando además toda la diversidad asociada.

Y como suele suceder, las instituciones gubernamentales que manejan información al respecto no se pronuncian.

Santiago no mira al mar, pero son muchos los chilenos que viven de él, y en esta relación económica se reproducen las mismas fallas estructurales que en otros sectores: pescadores agobiados que intentan resolver sus precarias condiciones de vida sufren el abuso de compañías extranjeras que adquieren materias primas a precios irrisorios, por medio de poderosos compradores nacionales. En muy pocos años nuestras costas submarinas serán solo desierto.

César Villarroel junto a Céline Cousteau en una de las tantas caletas del norte en donde se está talando en forma indiscriminada.

¿Nuevo escenario en la TV?

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Por el Desinformador.

Tras el ingreso del Grupo Luksic a la propiedad de Canal 13, y luego de que se concretara el extenso proceso de venta de Chilevisión al gigante mundial de las comunicaciones, Time Warner, los analistas de medios se están preguntando cuánto cambiará el escenario de la televisión abierta.

No pocos se aventuraron en adelantar profundas modificaciones. Después de todo, la propiedad de dos de los principales actores del sector cambió de manos.

¿Pero realmente es posible pensar en una verdadera revolución de contenidos? ¿Cuánto cambiarán CHV y Canal 13? Probablemente poco.

El arribo del Grupo Luksic a un despontenciado Canal 13 significará sin duda un mejoramiento exponencial de la gestión. El desembarco de parte importante de la plana ejecutiva de TVN (Cortázar, Belmar, Cabezas) dará mayor orden a una casa televisiva que se ha caracterizado en la última década por desangrarse en el pago de abultados salarios a sus gerentes, pero sufriendo rotundos fracasos en la pantalla.

A propósito de esto, si ya varios temblaban con la posibilidad de perder sus empleos tras la llegada de Marcelo Von Chrismar a la dirección del otrora canal del angelito, ahora en los pasillos de la estación televisa se da por hecho la salida de Inés Matte Urrejola 0848 de un gran número de sus cuadros. Ni siquiera el respiro que produjo el rating de la teleserie "Primera Dama" serviría para sortear el desembarco de los ex TVN.

Respecto a CHV, se mantendrá el mismo equipo ejecutivo que llevó al ahora ex canal de Sebastián Piñera hasta el primer lugar de sintonía. Y voces al interior de la estación aseguran que esto no variará por lo menos dentro de los próximos 12 meses.

De cualquier modo, uno puede darse cuenta que cambian los dueños, pero: ¿acaso la iglesia no optó en buena medida por los Luksic para asegurar una línea editorial afín a los intereses del clero?

¿Acaso alguien cree en el cuento de que Time Warner instalará una factoría audiovisual en Chile? ¿Se caracteriza este holding por la independencia de sus contenidos?

Lo relevante es que los grandes grupos económicos, chilenos y extranjeros, se consolidan en el control de los medios de comunicación. El equipo de la Universidad Católica que dirigía Canal 13 fue desbancado por la propia iglesia. Las caras de Eliana Rozas, Iván Valenzuela y Polo Ramírez, cuando se supo la noticia de la venta, lo decían todo.

Y aunque algunos crean que con Time Warner existirá mayor libertad editorial, no pocos al interior de CHV creen que cayeron de la sartén al fuego.

También es muy relevante que Alvaro Saieh sólo espera la autorización para sellar la compra de Más Canal 22, y así finiquitar la adquisición de a lo menos 15 frecuencias UHF a lo largo de todo Chile, concretando su propio imperio televisivo.

Hoy la TV nos ha saturado con el tema de los mineros, pero poco nos ha informado sobre la huelga de hambre de los mapuches en el sur del país.

¿Existe un cambio de escenario?

Queda claro que no pasa sólo por el cambio de dueños.

Usted, como ciudadano y receptor de medios, también es una actor relevante, ya que tiene el poder de pensar y elegir.

No decida ser un vacío consumidor. Prefiera presentarse como un respetable y exigente ciudadano.

“Desde la ficción busco dar a conocer el conflicto mapuche”

El miércoles 1 de septiembre de 2010 1 comentarios

Por Carlos Martínez.

Vicente Montecinos (21) es un realizador audiovisual que vio en el actual conflicto mapuche un espacio para recrear la historia épica de Lautaro, quien resurge como un policía que debe luchar contra su propio pueblo en el etno-triller de 25 minutos “Lautaro, 500 años en guerra”. Cortometraje que fue presentado en el 5º Festival de Cine Social y Antisocial, y que participó de la competencia “Talento Nacional” del Festival Internacional de Cine de Santiago (SANFIC6). Aquí este novel director nos cuenta como fue el trabajo de creación del cortometraje y el proceso de investigación que lo llevó a visitar a los presos políticos en El Manzano e incluso a ser considerado un “pendejo mandao por los ratis” por las organizaciones mapuches.

¿Por qué tratar el conflicto mapuche desde un relato de ficción?

El cortometraje busca ser otra forma de dar a conocer algo que está invisibilizado. Desde la ficción busco dar a conocer el conflicto mapuche, así se puede lograr que otro público –que no ve documentales- se acerque a la temática y tomé conciencia de lo que está pasando.

El público tiene más catarsis con la ficción y cuando ve un documental están más bien en una posición crítica. No podemos negar que estamos en una cultura del espectáculo y hablar del conflicto mapuche en este espacio es una buena oportunidad para llegar a un público que no tiene interés en conocer lo que está pasando. La idea es generar a través de la ficción un relato que sea coherente y que le permita al público manejar al menos algunas luces de lo que está pasando con las comunidades mapuches y con los mecanismos de represión del estado.

Pero es curioso lo que pasa con este cortometraje. La gente asume que es un documental y eso se debe a que el tratamiento visual es bastante real. Los personajes y los hechos que se narran en este corto están basados en hechos reales. Si analizamos las escenas nos podemos dar cuenta que la mayoría de los acontecimientos narrados le han sucedido a los comuneros o weichafes, como por ejemplo, los allanamientos, las técnicas de torturas que se han aplicado o la utilización de los testigos encubiertos, tal y como es relatado en el documental “Juicio a Pascual Pichún”.

¿Cómo lograste que los mapuches que aparecen en el cortometraje confiaran en el proyecto?

Fue difícil al principio. Fue un proceso largo, varios meses antes de la grabación empecé a iniciar las conversaciones y a medida que nos conocimos fuimos estrechando los vínculos. Traté de buscar a mapuches que participaran activamente, que estuvieran donde las papas queman. Grabé acá en Santiago en octubre de 2009, periodo en que el conflicto estaba bastante tenso: Los pacos habían asesinado a Jaime Mendoza Collío, se estaba reprimiendo constantemente en el sur y también se perseguía selectivamente a mapuches en Santiago. El temor de la gente con la que yo me estaba vinculando era que dentro de sus organizaciones existiera un “sapo”, alguien que tuviera el perfil de picao a mapuche o de simpatizante. Hubo una reunión en que se habló de este tema y durante la conversación se paró una ñaña (viejita) y dijo que adentro de la sala había un Yanacona ( traidor) y todas las personas se dieron vuelta a mirarme. Yo me quedé atónito, estaba muy nervioso, pero sabía que no era el momento de decir algo, porque mi compromiso tenía que ver con la constancia y con aunar fuerzas para sacar adelante el proyecto. Fue un proceso largo de vinculación, en las marchas me comprometía a llevar los lienzos, grababa la represión de los pacos en las protestas. Al final de cuentas tenía que mostrar que no era un pendejo mandao por los ratis.

¿Desde dónde iniciaste la investigación para el corto?

Revisar muchos documentales, asistir a conferencias y foros sobre el conflicto mapuche. Además fui a ver a los presos políticos en la cárcel del “Manzano” en Concepción. Era importante conocer a las fuentes directas, a los protagonistas de la lucha y de las injusticias del sistema judicial Chileno. Fue muy difícil lograr acercarme a ellos porque la paranoia se podía sentir y para ellos yo era un pendejo con parches y mohicano que les hablaba pestes del sistema carcelario y económico, les proponía ayudarme en el proyecto por que les iba a ser un aporte en su lucha... y eso les producía mucha desconfianza, ya que no tenían idea quien era yo, no tenia apellido mapuche y nunca me habían visto peleándola en una comunidad. Pero con el tiempo se dieron cuenta que mi trabajo era serio y que quería dar a conocer lo que está sucediendo.

Recuerdo que la primera vez que a los presos políticos estaban comiendo con sus familiares y yo les llevé frutas y libros. Me acerqué y les conté lo que estaba haciendo, pero me miraron con cara de sospecha y me dejaron sentarme en un rincón, era una situación extraña porque yo ponía oído a lo que decían y se notaba que cuando hablaban cosas delicadas lo hacían en mapudungun para que yo no me enterara. Creo que visitarlos fue enriquecedor, aportó mucho al cortometraje y contribuyó a que nadie pueda desacreditar la carga de verdad que posee este relato.

¿Cómo fue la elección de los actores?

Como ideal busco siempre personas que se desempeñen en un ámbito parecido al del personaje. No que actúen o simulen ser algo que no son. Mi desafío entonces estaba en el trabajo con los actores y lograr que ellos fueran lo más creíble posible. En el caso de Lautaro, creo que todos los mapuches que viven en la ciudad tienen algo de él y curiosamente al igual que el personaje principal, el actor que lo interpretó transita por el mundo de los “winkas” y de los mapuches. Él es un actor formado en el ARCIS y que, además, tiene simpatía con el movimiento mapuche.

¿Te costó mucho dirigir a personas que no tenían formación actoral?

Logré tener diferentes formas de relacionarme: con los actores pagados sucedía que ellos estaban trabajando para mí en ese momento. Con los actores mapuches, ellos actuaban por una convicción y ahí el trato era más horizontal. Los actores profesionales están acostumbrados a lidiar con directores de más edad, están más burocratizados, ya que todo funciona con dinero o sino no actúan y no tienen idea sobre la realidad de las comunidades, por eso tuve que interiorizarlos con el conflicto y que no creyeran que este era un trabajo para una nota simplemente. Este proyecto habla sobre personas que tienen su vida en juego. En el caso de los que representaban a los funcionarios públicos fue más fácil porque existe todo un consenso sobre este tipo de personajes, ya que históricamente las películas policiales o de thriller se han compuesto por seres oscuros de corbata. El desafío era darle cuerpo a los personajes mapuches porque no tenemos referentes del cine sobre ellos o si los hay, son meros personajes terciarios y desde una mirada muy externa, como si fueran bárbaros. Lo peor de todo, es que como el cine de masas construye realidades, siempre cuando se habla sobre “los indígenas” y generalmente sobre las minorías, se hace a través de la mirada externa que tienen los directores, muchas veces contribuyendo a la estigmatización y satanización de ellos.

Sinceramente las mediocres recreaciones de mapuches que hacen los canales de televisión y los directores que son incapaces de rozar el mundo real: me dan asco, sobretodo por que subliminalmente hacen creer al espectador de que “los mapuches son los indígenas de Chile”, ocultando que en verdad ellos están luchando y siempre han luchado por su independencia y soberanía como pueblo.

En cambio lo que hice yo fue totalmente distinto, ya que al ocupar a mapuches reales como personajes y constructores del guión, la legitimidad del corto es incuestionable. Aparte los mapuches en general tienen una afinidad con la oralidad, con el canto y la poesía así que no fue muy difícil guiarlos en la construcción de personajes. De hecho, son más virtuosos que muchos chilenos que conozco.

¿Cómo definirías tu película para el que quiere verla?

“Lautaro, 500 años en guerra”, es un violento y crudo cortometraje que apuñala y desnuda el centro del sistema político, judicial y represivo Chileno. Cuando la prensa oficial oculta y manipula la realidad del conflicto Mapuche, este cortometraje fisura y desgarra las mentiras impuestas sobre lo que ocurre allí.

Ve el trailer aquí:

Formalización Caso Bombas (17 horas)

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Ésta es de las formalizaciones más largas que se tenga recuerdo. Por 17 horas se formalizó a catorce personas. La defensa al salir no sólo se mostró molesta porque la formalización fue "genérica" en un caso tan delicado e importante, sino porque además -comentó- las pruebas presentadas en contra de los inculpados parecieron vagas y difusas. Inexplicáblemente el programa Informe Especial, un día después, mostraría las mismas imágenes presentadas por la Fiscalía como pruebas.

Video por Freddy Calderón.

Isabel Parra: “Yo cantaba en los actos del colegio y mi mamá se sentaba sólo a mirarme”

El martes 31 de agosto de 2010 0 comentarios

Por Equipo Réplica.

El nuevo trabajo musical de Isabel Parra "Isabel canta a Violeta" es un disco doble compilatorio que comprende la suma no menor de veinticinco canciones de ella y de su madre, algunas inéditas y otras famosísimas. Isabel Parra nos cuenta de los recuerdos de su infancia y de cómo es el proceso de crear canciones. Hoy escribe una canción para Maradona, entre muchas otras.

Se ha hecho una enorme compilación de material en su último trabajo ¿Es la tarea más maratónica que ha emprendido en los últimos años?

Una de las más maratónicas sí. Y fue especial. De repente me encontré con esta idea que surgía de la vida misma, de ideas privadas. No son ideas que tengan que ver con el exterior o con una causa específica, son muchas reflexiones que surgen rápidamente. Y mucha emocionalidad con respecto a lo que yo ayudé a mi madre. Porque todavía tengo muchos recuerdos familiares, emocionales, sentimientos y algunas certezas. Aunque yo soy la primera en decir no hay que mirar para atrás, me paso mirando hacia atrás porque es inevitable. Primero porque he vivido mucho tiempo y además porque mientras uno se va volviendo vieja, va mirando más su pasado. El tiempo es inexorable y el trabajo también. Por eso quise armar este trabajo inspirado en Violeta y en mi vida misma.

Usted ha escrito más de 100 canciones desde sus inicios como cantautora, ¿cómo vienen esas ideas?

Vienen de repente. De hecho hace un rato le estaba haciendo una chacarera para Maradona. Imagínate, impensado. Pero la creación es así. A veces hay melodías que me persiguen. Hoy desperté con esa canción, me ha perseguido, fui al banco y me siguío persiguiendo, así es mi vida con la música. Por otro lado, en otros momentos, no hay música. Momentos de gestión cultural, de acelerar los procesos burocráticos, de organizar y producir, porque me he tenido que convertir en presidenta de una fundación, de la fundación Violeta Parra, en circunstancias que soy una pobre cantora popular.

¿Es muy ingrata la gestión?

Es que es nomás. No me puedo preguntar si me gusta o no me gusta. Es como o te metes en esto o vales callampa. Y, o lo resuelves bien, o te dedicas a otra cosa. Siempre me ha costado estar imaginando, proponiendo cosas, por supuesto, no es lo mío, lo mío es la música, pero tengo que salir adelante.

¿Y cuál es la recompensa en una carrera como la suya?

Lo que más me interesa es que cuando la gente escucha mis discos o se lo piratea, por último, lo hacen amorosamente, siempre a partir del cariño. Eso es mucho más rico. Lo otro, la gestión y los trámites, hay que hacerlo por la música chilena, por la cultura, por nuestro folclor, pero el contacto con la gente es lo más rico, lo que reconforta. Eso hace olvidar todo lo demás, los malos ratos, los problemas.

Pero hay un buen trabajo de gestión en esta compilación, por ejemplo.

Es que las canciones son lo mío. Yo he hecho más o menos 150 canciones, y para qué las voy a hacer si no las entrego. Ese es mi sino, mi suerte, lo que me tocó, el sino que tengo porque soy hija de la Violeta Parra, porque fue ella la que me parió y ella fue la que me dio las primeras herramientas. Entonces hay que trabajar en lo concreto, sacar esas canciones adelante, no sirve que me las guarde para mí.

¿Cuantos años tenía cuando cantó por primera vez?

Lo primero que me acuerdo es de un lugar del centro de Santiago, en donde yo tocaba como si fuera una actriz y una cantante consumada. “Aquí estoy yo y yo soy cantante” debo haber pensado, cantando canciones españolas. Supongo que mi mamá me decía que me aprendiera esa canción. No lo recuerdo. Pero incluso tengo una foto muy divertida. Es que lo hacía con una actitud tremenda y con suerte tenía cinco años. Una niña muy chica. Cuando miro esa foto, me da risa también, ¿cómo se puede ser tan patú’a desde tan chica? Y mi mamá me motivaba.

¿Cómo era la manera de su madre para motivarla?

Uy… no sé, dejándome ser, yo creo. Yo cantaba para la mamá de mi papá. Le hacía números, le bailaba, tenía una coreografía con una pollera de mucho ruedo que me hacía mi mamá y el final de la coreografía era que mi vestido quedaba abierto en el suelo y ahí venía el segundo marido de mi abuela y me pasaba una moneda. Después venían las fiestas en los colegios. Me acuerdo que cuando los profesores o los alumnos pensaban en alguien, siempre me llamaban a mí y así me convertía en una persona importante. Mi madre era como mi espectadora, iba a esas fiestas en los colegios sólo a mirarme a mí. Así también me motivaba.

Parece un mundo muy distinto…

Sí, todo era muy distinto. Eran escuelas públicas donde había mucha preocupación por la música, se celebraba la semana del niño y todos los días se conmemoraba algo. Yo lo pasaba muy bien en los colegios, me acuerdo que en los recreos andaba con un séquito de niñas que querían bailar conmigo. A lo mejor por eso mi madre me invitó a cantar estas canciones españolas más adelante, porque me veía con algo especial.

¿Y cómo se va profesionalizando ese don?


Eso pasó con el tiempo. Yo venía con esa mochila musical sin saberlo. Y de pronto llega un momento en que una empieza a tener sus propias ganas, sus propios criterios, se va desdibujando esta niña y aparece la artista, pero también de una manera natural. Porque nosotros no fuimos al conservatorio. El camino fue otro: el de hacer, el de subir al escenario, el de grabar, y viajar, metidos en un torbellino que no acabó nunca.

¿Violeta fue parte de ese torbellino?


Siempre. Nosotros con mi hermano teníamos una peña exitosa, y a mi mamá la invitábamos a la peña y ya teníamos un repertorio latinoamericano que a ella le gustaba mucho. Después fuimos a París. Estábamos en la cuna de la cultura latinoamericana. Esa fue nuestra fuente de conocimiento. De Santiago saltamos a la cuna de la cultura. Son momentos que no volverán tal vez. Era otra la esencia del ser humano. Aunque yo tengo fe, creo que la humanidad puede volver a esa manera de concebir el mundo, como en esa época cuando era tan fácil impregnarse de arte y de amor.

Por el derecho a manifestarse

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Por *Ximena Poo Figueroa.

Derecho a manifestarse, a materializar el espacio público en las calles. Desde la libertad de expresión y desde una perspectiva de derecho, salir a las calles, vivir la experiencia, estar con otros por una causa común, vinculándose con los sentidos de construir ciudadanía. ¿Democracia representativa o democracia directa? La primera, situada en los planos del Estado liberal moderno, la segunda en el lugar de lo posible.

¿Otra forma de gobernar…? Se equivoca el presidente Sebastián Piñera y su administración si piensan que la democracia se amplía con reprimir la manifestación. Se equivocan si piensa que salir a las calles es un acto antidemocrático, que perturba a los “buenos” ciudadanos. Es todo lo contrario, porque el “orden” democrático está constituido por la formación de las clases, de las experiencias, de la ideología practicada, las voces articuladas por un fin que trasciende a la política de los efectos. La fuerza pública debería estar ahí para proteger a quienes se manifiestan, dialogando porque la voz no sea perturbada por un lumpen sin posición política que, finalmente, termina siendo reaccionario; para que la voz no sea perturbada por la violencia del Estado. No obstante, no hay que olvidar que ciertas dosis de anomia también movilizan procesos y dan cuenta de estallidos por ahora simulados.

Se equivoca el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, si piensa que la democracia es sólo de papel y representativa. ¿Por qué tener miedo a la manifestación ciudadana? Es el espacio público de las redes, de la conciencia que busca su lugar en el ser social, el que se vuelca a las calles por mayor equidad y justicia social en un país donde los niveles de desigualdad son escandalosos; se vuelca a las calles por condiciones labores que vulneran los derechos fundamentales; se vuelca por una educación pública de calidad, donde el Estado sea el responsable; se vuelca por la defensa de ecosistemas únicos (Patagonia, Punta de Choros, Pascua Lama y tantos otros) que deben doblarle la mano a la depredación que promueve el modelo; se vuelca en defensa de la justicia por los presos políticos mapuche que son procesados por una justicia parcial que violenta su defensa y los mantiene en una huelga de hambre silenciada; se vuelca por mayor pluralidad mediática.

En ese contexto, la legitimidad de la democracia está dada en el sentido de que la manifestación es constitutiva de esa misma democracia. En este espacio de juego, por tanto, si no hay manifestación no hay democracia. La vida colectiva -¿existe aún?- no puede permitirse más seguir siendo un espectáculo mediatizado, en donde se condena la manifestación como un acto al que se teme porque puede revertir un orden que despoja. Manifestarse es reconocer la fisura en ese orden, reconocer el malestar, el hastío, el “mundo feliz” que no es tal. Manifestarse es reconocer que el objetivo de la política es la libertad y no la felicidad.

Salir a las calles en libertad para demostrar un malestar y no sólo por divertimento es experimentar ese respiro democrático que significa sentirse parte de un proceso histórico-social que en ningún caso es estático e inamovible en la vida social y política que involucra al sujeto social que recoge al ser individual, “arrojado”. Y porque muchos no queremos ser “arrojados” es que reclamamos el derecho de materializar y visibilizar descontentos con el fin de contribuir a ampliar –desde este lugar y otros- la igualdad por las posibilidades efectivas de participación.

¿Otra forma de gobernar…? Cuando se ha salido a otras calles en otras latitudes, regidas por otras formas democráticas que dan garantías de “vivir en paz” esa posibilidad como un proceso y no como una anécdota, cuesta mucho pensar que en Chile cambiarán las cosas. Porque sentir miedo de salir a las calles para abrirlas a voces, es una de las peores cosas –en tanto síntoma y efecto- que le puede pasar a la democracia.

*Ximena Poo Figueroa es Directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Periodista, Doctora © en Estudios Latinoamericanos y Magíster en Relaciones Internacionales y Comunicación.

Ferngully o cómo el cine quiere volvernos ecológicos.

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Por Gaby Wood.
 
La ecología, la naturaleza y sus derechos han sido temas muy presentes en estos días y en estas generaciones, quizás porque desde chicos nos han bombardeado con películas que nos muestran un mundo mejor.

Hace unos días  yo no sabía que existía un lugar en este país con hermosos paisajes y horrible nombre: Punta de Choros. Nunca he tenido la posibilidad de viajar mucho y, para qué mentir, siempre he sido pésima en geografía. Todo lo que sé del mundo y sus paisajes lo sé por libros, por series, por películas. La mayoría de nosotros hemos sido criados por la tele y por eso, mientras veía protestas y firmaba cuánto papel me pusieran para estar en contra de las termoeléctricas, me acordé de “Ferngully, el último bosque lluvioso”, película de mi tierna infancia.

En un momento de esa película, Zack marcaba árboles para cortar con una súper máquina, cuando por esas cosas que pasan en las películas, entra al mundo de las hadas y conoce a Crysta, un hada que le muestra el maravilloso mundo que oculta el bosque y lo convence de que lo que está haciendo está muy, muy mal.

No contaré el final, aunque obvio que se puede adivinar y, probablemente, la mayoría de los que lean esto ya la vieron millones de veces en TVN cuando chicos.

Creo que a los poderosos que manejan el mundo ahora les hicieron falta estas pelis. O quizás las olvidaron, porque, como dijo el Principito, los adultos olvidan que fueron niños. “Ferngully” no es la mejor película del mundo, no tiene los mega efectos de “Avatar” (la “neo ecologista”), pero caló hondo en mi mente.

Nunca más pude mirar un árbol con los mismos ojos. Nunca más pude aplastar un insecto, porque sé que aunque Ferngully no es real, detrás de cada árbol y cada insecto hay una naturaleza que los creó para algo. Yo todavía no puedo creer que los humanos seamos tan, pero tan mala raza. Y no me refiero sólo a los grandes empresarios con poder para comprar hectáreas y hacer con ellas lo que les dé la gana. Ellos sólo son una amplificación de lo que somos los más comunes, esos que botan basura al suelo, esos que malgastan la luz, el agua, que no reciclan, que abandonan a sus mascotas, que ahogan gatitos, que maltratan por diversión.

Todos somos culpables, aunque no instalemos termoeléctricas en el norte o represas en el sur. Lo importante ( y acá está un poco el positivismo) es que hay un puñado de humanos que entienden el mensaje, que reciclan, que aman mascotas, que respetan cada centímetro de la naturaleza, porque este mundo es el único que tenemos y hay que cuidarlo, aunque eso signifique que ciertas personas no tengan luz para abastecer ciertas minas desde donde se extraen ciertos minerales que engruesan los bolsillos de las mismas ciertas personas que después se arrancan cuando esa mina decide que no quiere más y toma a 33 personas de rehenes para que se le respete y la dejen en paz.

Siempre habrá termoeléctricas que prohibir en Chile y el mundo. Siempre habremos Zacks y Crystas dispuestos a pelear por nuestro planeta para permitir que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos conozcan cómo eran nuestros paisajes por sus propios ojos y no por fotos que alguien haya metido en la Cápsula del Bicentenario.

Cómo ser una mujer elegante

El domingo 29 de agosto de 2010 0 comentarios

Por Sol Díaz.      

Esta semana....

El viernes 27 de agosto de 2010 0 comentarios

Esta fue una semana muy movida, hubo movilizaciones estudiantiles, laborales y por el medio ambiente. Ésta es una muestra de lo que está pasando en la calle.






Vea nuestra galería de fotos tomadas por el fotógrafo Francisco Carrillo.



También revisa el video de las actividades que se realizaron para salvar Punta de Choros de la termoeléctrica.





Video por: Ingrid Beltrán, María de la Luz Almeyda y Natalia Bustamante.
Música: "Canción para la Tierra" de L'gartij




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Lo que deja la tragedia minera del Bicentenario

El miércoles 25 de agosto de 2010 0 comentarios

Por J. Sully    
 
El exitoso sondaje que permitió contactar a los trabajadores atrapados, tras 17 días de espera, augura un final feliz. Sin embargo, las labores no terminan con el rescate. Es imperioso rayar, de una vez, la cancha a un empresariado que maximiza utilidades a costa de sus empleados.

Será difícil olvidar lo que vimos el domingo 22 de julio de 2010. Luego de más de dos semanas de una espera incierta, ocurrió uno de esos hitos que quedan grabados a fuego. Para alegría de familiares y gran parte de un país, se constató que los 33 mineros atrapados en la mina San José están vivos y es posible que puedan pasar la Navidad en sus hogares.

Más allá de su contenido emotivo, este episodio saca a relucir algo que, aunque sabido, se esconde debajo de la alfombra: la existencia de un empresariado que no duda en hacer crecer sus utilidades a costa de sus empleados, ya sea pagando sueldos de miseria u “olvidando” cumplir con normas de seguridad y derechos laborales.

La tragedia de la mina San José no habla sólo de la falta de seguridad. También lo hace de la verdadera doctrina que guía a muchos de los empresarios nacionales, para quienes el trabajador no es más que un mal necesario o un simple insumo.

En esa lógica son incapaces de entender que trabajadores felices es sinónimo de mayor productividad y, por tanto, les resulta ajeno invertir en mejores condiciones, premiar el esfuerzo, ya que el lei motiv es hacer que la tajada de la torta sea más grande.

Y esto no ocurre sólo en las empresas medianas como la mina San José, sino que también lo practican los peces gordos como las tiendas del retail, que han visto crecer su fortuna a pasos agigantados, mientras atomizan los movimientos sindicales y prefieran pagar multas en vez de invertir en el capital humano.

Y así se alimenta la desigualdad en Chile. Según la revista Forbes, los chilenos con más de mil millones de dólares tenían 12.800 millones de dólares en 2006 o el 8,31% del PIB nacional. En 2009 celebraron con champaña: tenían 27.100 millones y 16,25% del PIB.

Golborne: Del Mundial a Copiapó

Lo justo es justo. Más allá de las diferencias ideológicas que nos distancias del actual gobierno, se debe reconocer la labor para hacer contacto con los mineros. Sea por convicción, por cálculo o por una combinación de ambos, La Moneda puso sus fichas para superar el trance. Mandó al vilipendiado ministro de Minería, Laurence Golborne, a terreno, y supo acompañarlo de un equipo técnico de alto nivel y de la maquinaria necesaria para un resultado positivo.

Pero si bien hay éxito en la parte operacional, el gobierno queda al debe en cuanto a la responsabilidad privada tras la tragedia. Sebastián Piñera no dudo en descabezar Sernageomin, pero sólo los últimos días hemos visto al gobierno alzar la voz frente a la responsabilidad de los privados ¿No se debería ser igual de enérgico con los empresarios? ¿Corresponde que las faltas privadas sean asumidas exclusivamente por organismos del Estado?

La respuesta es no. Se ha asegurado que “no habrá impunidad” pero se ha sido dubitativo para iniciar acciones legales contra los dueños de la mina. Llama la atención el contraste entre la celeridad para descabezar instituciones públicas y la lentitud en instalar con convicción que no se tolerarán más faenas inseguras, edificios mal construidos o intereses de usura. Pareciera que enfrentados al mundo privado, los plazos pueden extenderse sin mayor urgencia.

El indolente aprovechamiento publicitario

La tentación es grande y ya lo vimos con motivo del terremoto, cuando multitiendas y marcas de toda índole intentaron, en tono insoportablemente chovinista, sacar partido de la tragedia.

Con el caso de los mineros ya comenzaron a aflorar las conductas oportunistas. En un arranque de genialidad, la cadena @sushihouse ofreció productos gratis por un año a los mineros (¿Los harán llegar por la sonda?).

Falabella también dio luces de querer subirse al carro de la victoria, y www.doziz.cl probó con unos modelitos de polera que duraron pocas horas en portada tras la avalancha de críticas por intentar lucrar con la tragedia.

Eso es algo que el gobierno debería considerar. Más allá de la alegría desbordante de un presidente que gusta de estar “en todas”, la ciudadanía puede castigar el exceso de protagonismo en la tragedia y los intentos por capitalizar unos cuantos puntos de aprobación en las encuestas.

Y señor presidente recuerde: no es necesario mostrar el video de los mineros en el funeral de su suegro. La dignidad del cargo ante todo.



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